Contrato, extractos y movimientos ayudan a estudiar la reclamación. Si no conservas todo, todavía puedes empezar a reunir la información.

Persona ordenando contratos y extractos bancarios en una carpeta

No hace falta tener una carpeta perfecta para empezar a estudiar el caso. Muchas personas conservan algunos recibos, pero no el contrato original ni todos los extractos. Aun así, conviene reunir cuanto antes la documentación disponible.

Los documentos más útiles

El contrato y la información previa a la firma

Permiten comprobar las condiciones pactadas y qué explicación recibió el cliente sobre el pago aplazado, los intereses y la duración posible de la deuda.

Los extractos y el historial de movimientos

Sirven para identificar las cantidades utilizadas, los pagos realizados, los intereses y otros cargos. Son esenciales para calcular el resultado económico de una posible reclamación.

Los recibos y comunicaciones de la entidad

Pueden ayudar a seguir los cambios de cuota, de tipo de interés o de modalidad de pago, así como a comprobar si existen reclamaciones o respuestas anteriores.

¿Y si no encuentro el contrato?

No descartes la reclamación por ese motivo. Reúne lo que tengas y solicita a la entidad la documentación de la tarjeta y un desglose de la línea de crédito. Es preferible pedir los datos necesarios antes de hacer cálculos basados únicamente en el saldo que aparece en la aplicación bancaria.

Tampoco todas las tarjetas de crédito funcionan igual. Una tarjeta utilizada exclusivamente en modalidad de pago total a fin de mes requiere un análisis distinto al de una deuda financiada mediante cuotas revolving.

En ALE podemos hacer una primera valoración con la documentación disponible e indicarte qué falta para estudiar la reclamación con rigor.

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